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 IGLESIA DE SANTIAGO DE LOS CABALLEROS

 

La iglesia más pequeña de todas las de Zamora y la que más historia atesora.

En ella eran armados Caballeros los infantes que a ello aspiraban en la Ciudad, además a su lado está el Campo de la Verdad, en el que se lidiaban las afrentas y litigios en el clásico Juicio de Dios, que consiste básicamente en que gana quien queda vivo, pues se entiende que Dios deja ganar a quien se lo merece. Costumbre heredada de los tiempos de los bárbaros invasores del Imperio Romano.

Así, en la iglesia que sustituye, fue armada Caballero por el Rey D. Fernando I de Castilla-León, Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador; allá por los años cincuenta del s. XI, la infanta Doña Urraca, le calzó espuelas de oro porque fuese más honrado. Esto se sabe por el Romance del Cerco de Zamora, en el que también da a entender que el Héroe vivió en la hoy llamada Casa del Cid, en la que bajo la supervisión de D. Arias Gonzalo, se criaron los infantes del Reino, Sancho, Urraca, Elvira, García y Alfonso, posteriormente reyes de Castilla, Zamora, Toro, Galicia y León, tras el reparto a la muerte de D. Fernando I.

 

Tras todo el inmenso lío del Cerco de Zamora y llamados los zamoranos de todo por el Conde Ordóñez, se celebró la Justa en el Campo de la Verdad, que dio la razón a la Ciudad y los exoneró de traidores y fementidos. Culpando por otro lado al difunto rey D. Sancho II, de querer quitarle el reino de Zamora a su hermana D. Urraca, verdadera y legítima reina de la Ciudad. Quien en ese momento se hizo reina de Castilla-León y llamó a su hermano Alfonso VI, un poco cobarde por otra parte, de su exilio en el reino moro de Toledo, para que se hiciese cargo del reino (León-Castilla).

La fábrica que hoy vemos es una mezcla de distintas épocas, motivadas sus arreglos por la cercanía del arroyo de la Hiniesta, que pasa justo al lado de la cabecera.

Del s. XI debe ser el ábside, y la portada, así como los capiteles del interior de la iglesia. Lo demás hecho de mampuesto, salvo el hastial oeste, donde iba la antigua espadaña, parece del s. XII y posteriores.

La portada se enmarca en un saliente cuadrado, se decora con taqueado jaqués, sus arquivoltas son lisas.

En el interior se puede ver el desplome de los muros hacia el exterior como consecuencia del hundimiento de la bóveda en tiempos antiguos. El ábside se cubre con bóveda de horno.

Las dos pilastras que otrora sujetaran el fajón de la bóveda muestran en el lado izquierdo un monstruo comiendo hombres, y otros detalles sobre un podio vegetal de inspiración asturiana. EL otro muestra a hombres y mujeres fornicando, bestias comiendo personas, parece los Infiernos.

En el ábside los capiteles son vegetales, y figurados, como dos bellos leones gemelos sobre un orbe, o los rudísimos Adán y Eva del lado de enfrente.

Además la iglesia se distingue del resto, porque el arco de triunfo es igual que una portada, un caso insólito en la provincia de Zamora. El tramo presbiterial recogiendo de nuevo la tradición asturiana, se orna con dos arcos ciegos en sus laterales, típicos del prerrománico asturiano.

 

 

© L. Illana Gutiérrez y A. Fdez Ferrero    

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