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En Internet desde el 1 de abril de 2005 |
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IGLESIA DE SANTA MARÍA LA NUEVA |
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Siendo Rey Fernando II, de León y gobernador de la Ciudad Poncio de Cabrera, ocurrió en esta iglesia el Motín de la Trucha. Era día de mercado habiendo pasado la hora de compra de pescado, del río se entiende, para los nobles, quiso el sirviente de uno de ellos comprar para su Señor, como el pescado ya estaba apalabrado por un artesano, Benito el Pellitero (según las crónicas), el curtidor de pieles, surgió la disputa, que acabó en pelea. Los nobles, (léase con tono irónico) nada prepotentes ellos y con toda la razón del mundo, se reunieron el iglesia de S. Román para castigar al pueblo por su osadía, ¡pobre gente, encima de estar sujetos a su albur, tenían que aguantar las ocurrencias de aquellos vagos! , sea como fuere y oliendose los zamoranos de que iba el asunto se armaron de valor, y rodeando la iglesia de leña, y metiéndola dentro, le prendieron fuego. De resueltas que toda la nobleza zamorano pereció en aquel incendio, y la iglesia también. Se produjo un milagro que consistió en que las Hostias consagradas escaparon del incendio por una grieta y se refugiaron en un Beaterio cercano de Donnas (Señoras). Hoy se conserva la grieta protegida por una reja, y señalada por un candil. El pueblo reflexionando y dándose cuenta del castigo por haber quemado una iglesia, decidió exiliarse a Portugal, como hicieran los romanos en los tiempos de Camilo Furio. El rey se enfadó y el Papa también, pero cuando D. Fernando II hizo cuentas y vio que la Ciudad despoblada era un peligro par el reino y que a fin de cuentas se había quedado sin oposición de la nobleza en la Ciudad, que es de Realengo, decidió perdonarlos a todos a cambio de que fuese reconstruida la iglesia. Y de paso echó a Poncio de Cabrera de su cargo de representante del Rey, por haber permitido que una pelea casi le hiciese perder un reino. Y de este episodio el que se la llame aun hoy simplemente La Nueva. Santa María la Nueva se levanta sobre la antigua iglesia visigoda de S. Román, de la que no quedan restos arquitectónicos. A principios del s. XII se levantó la iglesia románica, que fue quemada poco después, de ella nos quedan el ábside, arcaico en arquería, aunque sea semicircular, los ábsides laterales planos, a la manera de Zamora y los muros perimetrales hasta la torre. Así como algunos capiteles y restos diseminados en el interior. El ábside semicircular se orna con siete arcos apoyados en pilastras semicilíndricas, en capiteles e imposta de taqueado jaqués, que producen un efecto arcaizante. Las ventanas también son de arco de medio punto y se apoyan sobre capiteles muy rudos que representan a Daniel en el Foso de los Leones y águilas gemelas o simples. El ábside norte es liso y plano sin ornato. El sur tiene una ventana del estilo a las del ábside. Capiteles muy rudos que recuerdan a los de época visigoda o del altomedievo.
¿ Un ave ? y ofidios (el pecado ) Adán y Eva Hombre picoteado por dos aves. Canecillo de tradición altomedieval aunque románico. Daniel en el foso de los Leones Los muros perimetrales conservan los canecillos a media altura, así como las señales del negro del humo del fuego. La puerta sur, aunque parece de herradura, en realidad es que está remontada, no debieron de numerar bien las dovelas al desmontarla y al volverla a montar quedó la forma que se ve. La puerta del lado norte es casi gótica, aunque aun conserve las trazas y maneras románicas. Los contrafuertes del lado norte se aumentaron para sostener los dos fajones que se voltearon en el interior para unir la iglesia, de tres nave a una sola. Por los muros del ábside sur y de la nave en todo su perímetro quedan restos de pinturas góticas lineales, del s. XIII. La torre es curioso pero no parece hecho por el mismo taller que el resto la reconstrucción medieval, sino por el de Santiago del Burgo y sus otras tres iglesias del taller. La torre es como casi todas las de Zamora, acastillada. En el hastial oeste está la puerta pequeña pero de muy buen gusto y sobre ella una ventana que entronca con las de San Esteban, aunque es algo más ruda y esquemática. Por el interior aparece despejada por el norte y por el sur, se inserta la escalera que lleva al cuerpo alto, en el que hay un sala con bóveda de cañón apuntado, aprovechada pro la Cofradía de la Santa Vera Cruz, disciplina y Penitencia, para guardar algunos enseres antiguos. Mas arriba está desmochada la torre, y se yergue sobre el lado sur una espadaña conruida a finales del s. XVI. Bajo la torre está la hornacina que guarda el archivo de los Fijosdalgo de la Ciudad. La iglesia es lugar de culto de la figura de Jesús Yacente, obra barroca, de la escuela castellana, de Fermín, discípulo de Gregorio Fernández. Es sacada en procesión por la Hermandad Penitencial de Jesús Yacente, la noche del Jueves al Viernes Santo. Los hachones de la cofradía se guardan ordenados a lo largo de las paredes de la iglesia. Es además sede religiosa de la Real Cofradía del Santo Entierro, que empieza su procesión desde el Museo de Semana Santa, que lindante a la iglesia.
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