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 SANTA MARÍA DEL CASTILLO

 (CANTALAPIEDRA)

 

La iglesia de Santa María del Castillo se ubica en el centro de la plaza mayor de Cantalapiedra.

En tiempos antiguos tenía adosado en su costado sur el castillo de la villa, del cual toma el nombre actual.

Desde el principio fue fundación del Cabildo de la Catedral de Salamanca, que la tuvo siempre bajo su poder.

Llegó el caso en 1422 en que el obispo de de Salamanca en descuerdo con el Cabildo instauró su Cátedra en esta iglesia que por breve tiempo fue Catedral.

En la actualidad es la segunda iglesia más importante de la Diócesis Samanticense.

   

Lo que hoy nos queda es tan solo la iglesia y la sacristía, del castillo, que debía ser contemporáneo de la iglesia no queda nada.

Sus cabeceras y el transepto hasta media altura están hechos de sillería, a partir de ahí con ladrillo, con lo que la fábrica de por si algo tardía se transforma en románica de transición-mudéjar.

Los dos ábsides laterales, menores, son de planta cilíndrica, se decoran con canecillos muy simples, sus ventanas son góticas, deben una reforma posterior.

El ábside central por otro lado es poligonal, un síntoma de la cercanía del gótico, su ventana es también gótica, aunque sus canecillos y alero están en la línea de los ábsides laterales, decorados con bolas, algún tonel y caras humanas.

     

El transepto y parte de la iglesia están, como se dijo antes, hechos en sillería, casi hasta el coronamiento en el transepto, pocas hiladas de altura en las naves, que están recrecidas en época barroca.

Son interesante las ventanas enmarcadas sus dos arquivoltas abocinadas dentro de un rectángulo, que  a su vez, está bajo un arco de descarga de ladrillo. Como se dijo más arriba, una vez se acaba la sillería en los muros, y sobre el alero de ladrillo, está el recrecido barroco.

La puerta sur, parece ser la original, no así su remate superior, con ladrillos puestos a la manera de un dintel de piedra. En origen debía de ser como las puertas de las iglesias de Toro.

   

En el hastial oeste, se conservan la puerta, condenada, que parece ser una restitución posterior, por su perfecto arco de medio punto, que está en disonancia con la sur, y el alfiz que lo enmarca, más propio del gótico. Además el llagueado parece demasiado nuevo a juzgar por su color blanquísimo.

A su lado existe una ventana geminada con un parteluz, que sostiene dos arcos completamente triangulares, que está bajo otro arco de descarga en ladrillo. Podría ser de la época.

 

En el lado norte, se repiten las formas del sur, con sus arcos de descarga, que cobijan las ventanas, y sobre lo románico-mudéjar lo barroco. La puerta norte por contra repite el modelo toresano, pero con un perfecto arco de medio punto, sobre el que se dispone el habitual friso serrado.

Más adelante cerrando la vuelta a la iglesia está el hastial norte del transepto, con una ventana gótica como los ábsides, sobre la cual corre el alero con canecillos aún románicos.

 

El interior está barroquizado, pero conserva aún su disposición original de tres naves con crucero y tres cabeceras.

Probablemente bajo el estuco y el yeso barroco esté aún la estructura original.

 

© L. Illana Gutiérrez y A. Fdez Ferrero    

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