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 DICCIONARIO

 

 

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A

ÁBSIDE: se refiere a la cabecera de un templo, que generalmente en el estilo románico presenta una forma curvada, aunque hay excepciones como en el románico zamorano que se caracteriza por su forma rectangular plana; también puede ser poligonal.

ACANTO: motivo decorativo de tipo vegetal con hojas largas y rizadas, derivado del mundo clásico.

AJEDREZADO: motivo decorativo característico del estilo románico consistente en cuadrados o rectángulos en relieve más o menos profundo que se alterna en filas. Se conoce también con el nombre de taqueado jaqués por su profusión en ese templo. Se suele encontrar en las líneas de imposta, arquivoltas y aleros.

ANTROPOMORFO: con forma humana.

APOSTOLADO: se trata del conjunto de figuras de Cristo y los 12 apóstoles.

 

ARCO: elemento estructural de forma curvada que suele aparecer en ventanas y puertas, así como en los muros como elemento dinamizador y en las cubiertas como soporte. Existen distintos tipos:

arco apuntado: aquel cuya clave es apuntada por la intersección de dos circunferencias.

arco ciego: aquel a través del cual no pasa la luz.

arco fajón: aquel que sirve de soporte a las bóvedas recibiendo sus empujes y transmitiéndolos a los pilares y contrafuertes.

arco de herradura: aquel cuyo perfil supera la semicircunferencia; son frecuentes en las construcciones visigodas, islámicas y mozárabes.

arco de medio punto: aquel que tiene forma de semicircunferencia

 

arco mixtilíneo: aquel en cuyo perfil se alternan las líneas rectas y las curvas.

arco polilobulado: aquel que presenta en su perfil una sucesión de arcos de pequeñas dimensiones en forma de lóbulo.

arco toral: aquel que sirve de soporte al crucero.

arco triunfal: aquel que da paso a la capilla mayor.

ARQUIVOLTA: rosca de un arco que generalmente presenta decoración escultórica y que aparece en combinación con otras en orden decreciente dando lugar a un abocinamiento.

ATRIO: espacio definido y acotado alrededor del templo. No hay iglesia en esta época que no tenga uno. Su función era la expansión de los fieles que acuden a la iglesia, pero también era el espacio reservado para los enterramientos por lo que acabará llamándose cementerio; gozaba de inmunidad jurídica y por eso solía cercarse con un muro que se amojonaba con 13 cruces para marcar las estaciones procesionales, la décimo cuarta se encontraba en el pórtico. En el interior de los atrios, a parte de las sepulturas, se restringían las edificaciones, salvo en los complejos catedralicios; se admitía el almacén o cilla para guardar todo lo necesario para el culto de la iglesia, ya que en esta época no existía la sacristía. También en este espacio se encontraba la casa del párroco. En los atrios de las catedrales existía una construcción a manera de seminario donde vivían los clérigos jóvenes adoctrinados por un clérigo experimentado. Con el tiempo el atrio recibirá el nombre de corral y terminará por convertirse en una plaza.

 

© L. Illana Gutiérrez y A. Fdez Ferrero    

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