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 ABADÍA DE NUESTRA SEÑORA DE BURGOHONDO

 (BURGOHONDO)

 

Fotografías y textos: Roberto Manzano.

Si existe un lugar en la Tierra que se pudiera asemejar a una especie de Paraíso rural, ese sería Burgohondo. Este pueblo enclavado en medio del Valle del Alberche tiene su origen en la Edad Media con motivo de las repoblaciones que se llevaron a cabo en el proceso de Reconquista por Raimundo de Borgoña, marido de Urraca. Nos encontramos a finales del s. XI y principios del siglo XII.

 

En 1150 se construye el Monasterio de canónigos regulares de San Agustín (la actual Abadía de Nuestra Señora de Burgohondo), en torno al cual se inició la repoblación de estas tierras. También es de destacar que esta zona es de señorío de Órdenes Militares, y muy probablemente en esta zona estuviese instalada la Orden de San Juan de Jerusalén (Hospitalarios).

Como venimos diciendo esta Abadía fue la cuna de todos los pueblos de la comarca y fue la que más importancia tuvo de todas las parroquias que se encontraban a su alrededor. Su aspecto recuerda a las construcciones cistercienses que se conservan en toda Europa.

   

Torreones: los hay redondos (s. XII) y cuadrados (s. XIII), que dan a este recinto religioso un claro aspecto defensivo. Merece una parada la colocación de los sillares.

   

 

Portadas: la de los pies, del s. XII, es sobria y elegante, y cuenta con cuatro arquivoltas decrecientes, pero hoy se encuentra tapiada. También encontramos la del patio Norte, cuyo arco ojival nos lleva hasta el gótico primero. De esta época también encontramos el robusto contrafuerte adosado al muro norte. La de la Huerta de Palacio, del s. XVII, da paso a las tierras que eran cultivadas por los monjes.

 

 

Interior: la Capilla del Santísimo es una sala muy antigua, con muros medievales y techos mudéjares del primer renacimiento. Es preciso reparar en las calles de estos últimos, guarnecidas con cintas y estrellas que veremos también en la iglesia. La iglesia es pequeña y sencilla, edificada en el siglo XII en estilo románico, sin apenas luz, todo parece llevarnos hacia el misterio.

Ocultos en la cabecera se conservan los restos de una gran pintura mural (s. XIII) con representaciones bíblicas de la vida de Cristo y de la Virgen. En su lugar existe hoy un retablo barroco. Hay un gran arco toral con dos arquivoltas que abre al presbiterio que se cubre con bóveda de cañón en ladrillo de estilo mudéjar.

Dos líneas de pilares, construidos en perfecta sillería y de base octogonal, dividen el espacio en tres naves, mientras soportan una armadura mudéjar, ochavada por los extremos, y que está decorada con cintas y estrellas y escudos abaciales en los extremos.

Agradecimientos: Ayuntamiento de Burgohondo.

Fotografías y textos: Roberto Manzano.

 

© L. Illana Gutiérrez y A. Fdez Ferrero    

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